lunes, 17 de agosto de 2009

Jamás tirarás la toalla

La verdad es que me crié con él. Ha sido mi segundo padre a lo largo de la mayoría de los años de mi vida. Y como no, me trató como un hijo siempre.
Edu García ha sido mi entrenador de porteros desde mi más tierna y felíz infancia. Quizá el mejor entrenador por el mero hecho de nunca criticar a nadie o ofrecernos todo lo que tenía en su mano para formarnos como personas.

Hace 3 años o 4 dejé mi equipo de toda la vida (de cuyo nombre no quiero acordarme) para recalar en el Yagüe de mis amores. Ahí perdí a un gran entrenador, y quizá me arrepiento de no haber ido alguna vez a entrenar con él aunque fuese con otro equipo.
También me culpo, hay que admitirlo, de perder un contacto que jamás debió acabar entre ambos. Intermitente pero insuficiente. Edu merecía todo mi empeño hacia él. Pero bueno, es agua pasada.

Mi compañero de 'profesión' y amigo Carlos me informó de la triste noticia de que tenía que ser intervenido quirúrjicamente y hoy hemos ido a verlo. La verdad es que no me esperaba menos de lo que nos ha dado desde la siempre triste cama hospitalaria. Una sonrisa, bromas, y empeño por mostrarnos sus objetivos. Todo eso con una edad que no acompaña a las intervenciones. Da igual, lo que Edu le ha dado al mundo, que es salud y vitalidad, se lo está devolviendo el mundo.

Puede parecer anodina esta entrada, pero ha habido algo que me ha llegado a lo más fondo de mi ser, y ha sido una frase. Una frase que, en ocasiones, tienen un poder incalculable. La frase ha sido: ''me parece que lo de entrenar se ha acabado, tiro la toalla''. Y no, no puede ser. NO.

Edu ha dedicado su vida a sacar a excelentes futbolistas y, sobre todo, a formar personas. Siempre movilizando a las directivas para que le den ese trozo de tierra con el que entrenar a los porteros. Siempre con el material cuando nos escaqueábamos para no recogerlo... y ahora... ¿tira la toalla?

Sinceramente, dudo mucho que esa frase no haya sido producto de un malestar psicológico producido por la operación, porque si hay algo que puede aportar Edu al mundo es ganas de vivir la vida y, a poder ser, por medio del fútbol.

Lo dicho, espero que te veamos pronto gritando a jóvenes porteros, pero en el caso de que sea físicamente imposible... MIL GRACIAS POR TODO, ESTOY ORGULLOSO DE HABER SIDO ENTRENADO POR TÍ.

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