martes, 15 de septiembre de 2009

Menstruación constante en los Moderno

Queridos amigos, voy a hablar sobre la desbordante tarea comercial que desempeñan las féminas en los cines mejor situados de Logroño. En portales, cerca de la (con)catedral, con bares, ambiente garantizado... un lujo. Son los todo-poderosos cines Moderno, esos que controlan la economía mundial, los causantes de la quiebra de Lehmann Brothers, y de la inestabilidad económica. Porque no me jodan...

Últimamente Marta y yo acostumbramos a dejarnos parte de nuestra futura herencia en el cine, cosa que conduce diréctamente a la deducción de que vamos muy frecuentemente. Quiero hablar de tres hechos puntuales que he visto en esos cines.

Hecho número uno - La amable joven que vende palomitas, Coca - Cola... no es amable ni es joven. Parece padecer los síntomas de una sesentaañera estreñida. No hay mejor sensación que la pseudo-parálisis que se sufre cuando la descendiente de Medusa te mira a los ojos. Es algo así como: ''estoy aquí para servirte, pero no te pases ni un pelo...''. Resumiendo, que es una borde del carajo.

Hecho número dos - Tras ver anunciada la película ''Un San Valentín de Muerte'', nos lanzamos al cine atraídos por lo de la tecnología 3D. Los más listillos de la nación me acusarán de ingenuo por no saber que el la Rioja NO HAY CINES ADAPTADOS. Pero no hay problema, como nos avisó antes de sacar las entradas y como había un letrero grande en la puerta del cine que avisaba del déficit tecnológico, cambiamos de opción.
Ah, no, perdonen.... estaba queriendo decir lo que sería lo normal. Pero... ¡no! Ni avisos ni hostias. Tras sacar las entradas, la chica nos dijo: ''No es en 3D, ¿eh?''
Vamos a ver, Hitleriana cretina... ¿no sabes avisar antes? ¿Qué más te dará, si vas a cobrar lo mismo estafes a la gente o no?

Hecho número tres - De nuevo, tras sacar las entradas para la no-película en 3D, vuelvo a dirigirme a la chica de las palomitas (llamémosla Ángela Merkel) recordando con Marta las bordes poses de la protagonista. Mientras nuestra conversación estaba siguiendo su curso, una anciana se le acercó y le dijo con un tono que connotaba prisa, pero sin perder ni un ápice de amabilidad: ''Perdone.... ¿me puede dar un botellín de agua?'' Pero, por muy poco de vida que le quedara a la anciana no iba a ser menos que el resto y fue contestada con un: ''¡Ponte a la cola!''


''...cines Moderno, allí donde Jack ''el Destripador'' no se atrevía a entrar...''

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