jueves, 15 de octubre de 2009

Han vuelto en mi ser

Hacia meses, años incluso que no escuchaba a esos tipos que me introdujeron desde los más remotos orígenes a eso que le llamo rock genéricamente. Perdón.
El grupo del que hablo es Ska - p. Habrá quien me llame crío de mierda por escuchar éste grupo, que es con el que todos los enamorados de la música que no se oye en bares empezamos.

La verdad es que como a todo el mundo, de pequeño me encantaba esa música alegre, esos instrumentos tan bien conjuntados... pero bueno, lo más importante de ellos era lo que me pasaba por alto: ese alto contenido de moral en sus letras. Y sí, digo moral, no ganas de tocar los cojones, como los engendros peperos se encargan de decir.

Pero mi época de Ska - p pasó pero no murió. Quedó dormido en algún rinconcito de mi alma. Y ha despertado, gracias a (no)Dios. Me agrada ver que hay gente que puede compaginar letras protesta y tristes con música alegre que irradia esperanza. Y no es que diga que esté asqueado de la vida (aunque podría estarlo), sino que es una fuente de ilusión el ver que hay gente que se toma la vida con alegría aunque tenga mil motivos para estar mal.

Por eso me dejaré guiar musicalmente por gente que haya sido referente mío, como éstos señores. Así que... a componer, que es bastante mejor que engancharme al Tuenti y demás y volverme cibergilipollas.

Para los que deseen rememorar los viejos (y buenos) tiempos, aquí el single de su último disco, datado de 2008, Crimen Sollicitationis.

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