sábado, 23 de enero de 2010

The Offspring



Fueron los comienzos de lo que se puede llamar el punk en mi vida. Repito, de lo que se puede llamar, porque no lo son por excelencia. Han pasado un proceso por el que, desgraciadamente, pasan casi todos los grupos del género hasta convertirse en moscas del zoológico del pop internacional.

Pero empezaron igual que todos. Ruido, ritmo, alegría, ganas de reivindicar algo más que el amor. Y por eso me enamoraron.

Sus discos, más bien cortos, garantizaban pasar un buen rato y hacerle sonreir hasta a la abuelita. Y eso es lo que quiero recordar. Es otro de los grupos que reconozco que han pasado a un segundo plano de mis preferencias musicales pero no se olvidan. No se olvida que son los padres del punk americano (una panda de maricones encubiertos llamados Blink, Green Day... seguro que os suenan), aunque seguramente esa no fuera su intención.

Pero me he lanzado a escuchar una de sus míticas canciones antiguas. De esas que son 4 notas; 4 quintas de mierda con la guitarra, clásiscos coros 'la-la-la', e impases de bajo. Sin solo ni demás complicaciones. ¿Para qué? ¿Para qué queremos más que ésto?
Me EMOCIONA poder escuchar canciones como ésta.

Que tiempos...

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